Tras la siniestra brisa voy trepando poco a poco por tu pupila.
Voy trepando poco a poco por la intrincada espera.
Voy bailando sin mucha gracia a la desgracia.
Afuera, se entreje en luz el sol.
El mar se agita atormentándome,
vomitándome día a día.
Las horas, tan pocas,
se desarman y rearman sobre su vuelo perpetuo.
Mis ojos enajenados,
Se funden en la hierba.
Un pájaro agita su vuelo.
Caigo sobre mi misma
Derribo al sueño.